Restos de una antiquísima fuente hidrotermal submarina fueron individualizados en Marte y se cree que podrían revelar las características ambientales en las que se desarrolló la vida en la Tierra.

Esta potencial “incubadora”, descrita en la revista Nature Communications, se halla en la cuenca Eridania, en la parte sur del Planeta Rojo y fue descubierta por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter (Mro) de la Nasa.

El espectrómetro “Crism”, a bordo de la sonda, detectó la presencia de carbones, carbonatos, talco y otros depósitos minerales que se retrotraen a 3.700 millones de años.

Estos trazos podrían convertirse en blanco de nuevos estudios de astrobiología en la búsqueda de rastros de vida, como subrayan los autores del estudio, coordinados por Joseph Michalski, exgeólogo del Museo de historia natural de Londres y que trabaja ahora en la Universidad de Hong Kong.

“Aunque no halláramos nunca rastros de vida pasada en Marte, este sitio nos podrá revelar el tipo de ambiente en el cual se desarrollo la vida en la Tierra”, explicó Paul Niles, del Johnson Space Center de la Nasa en Houston.

“La actividad volcánica combinada con el agua estancada podría haber creado las mismas condiciones que en aquel tiempo existían en la Tierra cuando aparecieron las primeras formas de vida”, sostuvo.

Observar directamente hoy es muy difícil, porque los rastros geológicos de aquel tiempo fueron confusos por el continuo reciclaje de la corteza terrestre, mientras la cuenta marciana, con su antigua corteza conservada, podría representan modelo para estudiar.

“Recuerda a los ambientes hidrotermales terrestres, similares a aquellos donde podríamos hallar vida en otros planetas. La vida que no tiene necesidad de una atmósfera agradable o de una superficie templada, sino solo de rocas, calor y agua”, concluyó Niles.