Hace una semana circuló la noticia en prensa, en televisión y periódicos internacionales, como un explosivo que estalla desde el pasado. “Cuando Chile quiso vender la Isla de Pascua a los nazis”, tituló un artículo del diario español El País.

La información, que narra el ofrecimiento del territorio ubicado en el océano Pacífico por el gobierno de Arturo Alessandri a la Alemania de Hitler, en 1937, para poder adquirir material bélico, puntualmente dos embarcaciones, fue extraída del libro recién publicado Rapa Nui, una herida en el océano, del historiador y periodista español Mario Amorós (45).

“Dedico cinco páginas del libro a explicar y contextualizar aquella propuesta, citando documentación de archivo y los trabajos de otros historiadores. Sin embargo, es un episodio más de la larga historia de opresión del pueblo rapanui”, cuenta Amorós a La Tercera, quien presenta hoy en Santiago el título publicado por Ediciones B, junto al alcalde de la isla, Pedro Edmunds Paoa y el escritor Carlos Tromben. A las 19.00 h, en el Museo de Artes Visuales (Mavi).

El volumen Rapa Nui comienza narrando la anexión de la isla, el 9 de septiembre de 1888, al territorio nacional. Hace 130 años. Luego aclara que “solo en 1966 el Estado chileno reconoció los derechos civiles y políticos de la comunidad isleña, pero aún hoy no le ha restituido sus tierras ancestrales, que desde 1933 están inscritas como propiedad del Fisco”, apunta en la primera página del título que abre con un fragmento de una carta del pueblo Rapa Nui al Presidente Eduardo Frei Montalva, de 1964: “No podemos olvidar, pero ya no somos esclavos…”.

Mario Amorós dice que hay historias más terribles que el ofrecimiento de Alessandri a los nazis. “Descubrir, a través de documentación de archivo, prensa de la época y la bibliografía, las violaciones a los DD.HH. que el pueblo rapanui sufrió por siete décadas, hasta la Ley Pascua, de 1966. La responsabilidad fue del Estado de Chile, la Armada y de la llamada Compañía Explotadora de la Isla de Pascua, con la anuencia de la Iglesia Católica”, señala. Una comisión presidida por el expresidente Aylwin en 2003 recogió esos atropellos.

Base de EE.UU.

Por estos días, el territorio ubicado en el océano Pacífico, a la altura de Caldera, a más de 3.700 km de aquella ciudad de la Región de Atacama, ha estado en el centro de varias noticias. Las más reiteradas: el gobierno firmó un proyecto de ley para cambiar la denominación de Isla de Pascua por la de Rapa Nui-Isla de Pascua. Además, a través del Ministerio de Bienes Nacionales pretenden repatriar el moái Hoa Hakananai’a, que fue llevado en 1868 como regalo para la reina Victoria, y que se encuentra en el Museo Británico, en Londres.

La contingencia coincide con varios títulos que llegan a librerías y que abordan la conflictiva relación de Chile con el pueblo pascuense. Es el caso de Articulando Rapa Nui, de la antropóloga holandesa Riet Delsing, que publica Lom Ediciones.

Basado en documentación y en testimonios, el ejemplar muestra el permanente deseo de los isleños de tomar sus propias decisiones, “como un pueblo que se encamina hacia una autodeterminación cultural, administrativa, económica y posiblemente política”, señala Delsing.

Una experiencia que se extendió por cinco años, entre 1965 y 1970, pero que dejó huellas en la comunidad, es la historia que desarrolla la periodista Patricia Stambuk en Iorana & Goodbye. Una base Yanqui en Rapa Nui, impreso por el sello Pehuén. En 1965 llegó la Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF), y se instaló en Pascua, cambiando de forma radical el modo de vida de los rapanui. El título despliega más de 50 testimonios.

“Nací en Isla de Pascua en marzo de 1971. Allende había salido Presidente y los norteamericanos tuvieron que partir a fines del 70”, cuenta Roberto Teao, uno de los niños nacidos de la relación entre isleñas y militares de EE.UU.

Un documental estrenado el año pasado en el Festival Visions Du Réel, en Suiza, pero que tendrá su estreno nacional el próximo 4 de octubre, en el circuito Miradoc, es Tierra sola, de la realizadora Tiziana Panizza.

El filme muestra el presente de la cárcel pascuense, a cargo de Gendarmería de Chile, y a la vez narra cómo la isla, en el pasado, fue una prisión para sus habitantes. Apoyado en el registro de más de 30 cintas históricas, grabadas algunas por extranjeros, Tierra sola cuenta, por ejemplo, cuando la isla fue arrendada a la empresa ovejera británica Williamson, Balfour & Co. “Valoraban más a las ovejas que a las personas”, recuerda el anciano Alfonso Rapu.