La agenda literaria de Carla Guelfenbein (59) no para. Su último libro Llévame al cielo se lanzó a fines de marzo y en junio viajará a España a presentarlo. En septiembre, se va de gira a EEUU para promocionar la traducción de su novela Contigo en la distancia (2015), con la que obtuvo el Premio Alfaguara y que será publicada por Other Press.

Llévame al cielo es tan compleja como la mente de Emilia, la adolescente que narra la historia. Ella ama el cielo, las nubes y al igual que su padre, los aviones. El es un aviador famoso en el país y todo parece andar relativamente bien hasta que un día, en un accidente aéreo, muere y ella asegura en su interior ser la culpable del suceso. Es ahí cuando comienza realmente la novela y Emilia Agostini ingresa a un hospital psiquiátrico tras intentar suicidarse. En este lugar, llamado Las Flores, conoce a jóvenes como ella, iguales de perdidos, solitarios e incomprendidos. Allí conoce a Gabriel, su primer amor y compañero de duelo.

¿Por qué escribir una novela juvenil?

En cada una de mis novelas siempre ha habido personajes jóvenes, por lo tanto no es que de pronto esté sacando un libro en el que hay esos personajes. Pero diría que son los más entrañables porque de alguna manera puedo mostrar su fragilidad. Son etapas en que de alguna manera afloran una cantidad de preguntas y una vida interior que es súper fructífera literariamente.

¿Cuál es el tema principal?

Hay algo que está en el centro de este libro y es el valor de la diferencia. Estos jóvenes se sienten solos, rechazados. Después que terminé de escribir me di cuenta de que en muchos sentidos es la novela más importante que he escrito ya que toca un tema vigente y que puede ser junto a muchas otras cosas un pequeño aporte a una discusión.

¿Quiere seguir desarrollando el tema?

No, para nada. Es probable que de repente vuelva a la literatura juvenil, pero no es que me esté forjando un camino como escritora juvenil. No quiero quedarme encerrada en nada.

Para escribir la novela, Carla Guelfenbein se demoró tres años y medio. En ese periodo se dedicó a leer alrededor de 15 títulos juveniles de renombre. Dentro de ellos las novelas juveniles de John Greene y Raquel Palacio. Ambos han sido publicados por el mismo sello que finalmente imprimió Llévame al cielo, Nube de Tinta.

De las seis novelas que la autora ha publicado ésta es la primera que incluye ilustraciones. Los collage están hechos por ella e incluso, tres de ellos, están colgados en la pared del comedor de su departamento en Providencia.

Guelfenbein se convirtió en escritora a tiempo completo. Es así como a pesar de haber lanzado hace casi dos meses Llévame el cielo, ya trabaja en su próxima novela que posiblemente será publicada a fin de año. El proyecto fue gestado por la Universidad de Columbia, que instó y financió los relatos vinculados con la casa de estudios. De ahí nace el libro en el cual narra la historia de 10 mujeres en Nueva York. Entre ellas, una latina de los años 40 que no conoció a su padre, una chica que desaparece, e incluso aparecería Gabriela Mistral. Son alrededor de 120 páginas y aunque aun no tiene título, ya está en manos de la editorial Penguin Random House para ser editada posiblemente junto a la misma universidad.

Si bien, en este experimento literario las protagonistas son nuevamente mujeres, la autora no quiere quedarse en las etiquetas de lo femenino. “Ninguna de mis novelas es reivindicativa, mis columnas lo son. En ellas levanto una bandera y digo cosas que responden a mi forma de mirar el mundo, pero la ficción es otra cosa. No creo en la ficción panfletaria, no creo en una ficción escrita para decir mis ideas. En la ficción creas personajes y esos personajes quizás llegan a decir cosas con las que tu no estás de acuerdo”, comenta.

¿Cómo es ser escritora en la actualidad?

Hace 15 años era no, por favor, yo no hago literatura femenina, porque todas las connotaciones eran cursi, sentimentaloide, mal escrita, bestseller o para un público femenino y tonto. Esa era la literatura femenina. Entonces uno como escritora no quería ser identificada así, pero hoy no. Hoy digo si, escribo desde mi ser mujer y me encanta, me siento orgullosa.

¿Y sus personajes?

Siempre en mis novelas ha habido personajes femeninos fuertes. Para mi siguiente libro estuve un mes y medio en Nueva York y de repente me encontré con que estaba escribiendo una novela en que todos los personajes son femeninos y no creo que sea casualidad. Hoy hay una visibilización de ser mujer. No solamente de la violencia de la cual hemos sido víctimas durante siglos, sino también del valor de levantar la voz, de establecer limites y de tener un lugar en el mundo. No es un regalito que nos están haciendo, es un derecho. Por lo tanto, es normal que una escritora mujer como yo esté aun con más ímpetu levantando esto.

Llévame al cielo no llevaba más de un mes en librerías cuando comenzó a circular la idea de trasladarla a la pantalla chica. Aún no hay nada claro, pero la productora a cargo de levantar el proyecto sería nada menos que Fábula, responsable de películas como Una mujer fantástica (2017).

¿Qué opina de este proyecto?

Este libro no era un proyecto muy ambicioso y ahora lo quiero muchísimo porque creo que es importante. Si ves en la lista de los bestseller son todos de afuera, pero no representan como los cabros están aquí, en Santiago, en un mundo en el cual se mezclan las distintas clases sociales. Entonces creo que también hay una necesidad de poder verse. Y por eso pienso que una serie sería increíble.