El noruego Erling Kagge (1963) ostenta el récord de haber sido el primer ser humano en llegar al centro del polo norte, del polo sur y a la cumbre del Everest. Además de explorador, es abogado y fundador de una de las editoriales más importantes de Oslo. Se puso a escribir este libro, El silencio en la era del ruido (Taurus), porque quería enseñarles a sus hijas quinceañeras, conectadas al teléfono y a todo, todo el rato, el valor del silencio. O la muy extraña sensación que puede pasar en nuestro interior tras estar, por ejemplo, 50 días sin hablar con nadie en la Antártica. “Me sentía como una prolongación de mi entorno. Puesto que no tenía con quién hablar, establecí un diálogo con la naturaleza. Enviaba mis pensamientos a las grandes llanuras y las montañas, y ellas me devolvían otras ideas”, escribe. Escudriña en el problema humano de no ser capaces de guardar silencio. “Cuando salgo de la rutina y me quedo en silencio, en un cuarto, solo, sin ningún propósito, sin nada que contemplar, entonces se manifiesta el caos. No es fácil permanecer ocioso cuando no pasa nada”.

Para Kagge el silencio no es un sacrificio ni algo espiritual, “sino un recurso práctico para vivir una vida más rica”. Desde la vieja regla de saber aburrirse de la infancia hasta aprender a encontrar el silencio interior –que no consiste en aislarse del mundo, sino más bien desaparecer en él–, sus palabras son un compendio para aprender el valor de callar y salvarse de la ansiedad ruidosa que fragmenta nuestra experiencia y darse el lujo –el verdadero lujo hoy– de estar fuera, aparte y en silencio.

Cuánto: $ 14.000 en librerías.